Palabras poco ambiguas

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Escultura “el regreso” de Bruno Bruni – (1935) – Italia

Eres la antítesis a todo lo que creo normal ya me he encontrado perdido entre tus pliegues. La condena de intentar olvidar se grafica como una asíntota; también en la cinta de Moebius he deambulado. Hoy evito las palabras puras en busca de la difusa descripción.

Evito esta vez usar palabras puras ya que de manera letal mueren ante la verdad de silencios y respuestas secas, forzadas e inseguras; entiendo también que no siempre mueren. Esta es la lógica rebuscada, las palabras simples (fáciles)  ya se encuentran prostituidas y a ti poco te conmueven, aunque estoy seguro que por más fáciles o comunes que aparenten ser para ti,  estas siempre serán sinergia cuando su significación viene acompañada de una relatividad; de acontecimientos, momentos, lugares, eventos, placeres y también de quién las exhala, para solo así poder llegar a ser acertadas y sentidas por quienes  las saborean insípidas ya que llegaron a odiarlas tanto.

Debo admitir que por momentos el olvido en utopía queda convertida, es la negación a la derrota la que se aferra a las mentiras, pero siempre más a las verdades; ese es el camino.

Mi pacto contigo es un percepto (no precepto) y va como el arte al acto de resistencia, por ti viaja inconmensurable mi deseo; nunca serás un no-lugar. Serás la singularidad más importante del hecho arquitectónico de mi cosmogonía, el hito deseado. Aunque parezcas inalcanzable, siempre pude contemplarte y hemos podido dejarnos pasar, para poder habitar en el espacio contiguo al espacio personal. Te he vuelto a encontrar muchas veces, no lo olvides, quizá no te diste cuenta.

Tú has podido ser la semiótica del sentir; el momento sublime, el motivo inefable, el imprescindible sueño, la quimera destruida, eres el paradigma roto, el eslabón, la epifanía, el saudade, el último y primer trago, la canción en el momento justo. También te deseo tanto, susurro en tu oído recorriendo tu piel, desnudando el éxtasis ferviente de los cuerpos poseídos, hasta que llegan a ser eclipse.

Todo lo descrito no podría estar resumido en pocas palabras, sin la necesidad de la complejidad, paráfrasis, paradojas e imprecisión de significados, pero quiero que recuerdes que estas son solo palabras letras y prosa. Para poder describirte de verdad tan solo me bastaría la realidad, estando en la pausa del sonido, que me da tu presencia cercana encontrada en un abrazo. Mientras se abrazan las almas van dejando que todo suceda sin la necesidad de forzar nada; el tormento muere y puedo burlarme de su intento fallido.

Siempre me he dado cuenta de eso y  nunca deseo que termine. ¡Que miserable puede llegar a ser la vida, cuando termina el motivo!, no es nada nuevo o extraño lo que digo, sucede que pocas veces las grito ante oídos. Jamás serán mis palabras ambiguas cuando las sientes en virtud de la verdad.

Daniel Villarreal

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